Aveda, AUARA y Fundación Dilaya en Mozambique | La Urbana
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Belleza con propósito

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Una persona del proyecto AUARA y Aveda sostiene a una niña en Mozambique

No es solo agua.
Es un propósito.

Aveda, AUARA y Fundación Dilaya unen acceso al agua, educación y oportunidades de futuro en Tete, Mozambique.

Fotografía cedida por @alicianacentaphoto

Cuidar el planeta también significa cuidar a quienes lo habitan.

Desde 2017, Aveda y AUARA colaboran para convertir el cuidado del agua en proyectos concretos. En Mozambique, el trabajo junto a Fundación Dilaya comenzó en 2023 y hoy acompaña iniciativas educativas y de seguridad alimentaria en la provincia de Tete.

Un reciente viaje de seguimiento llevó al equipo a India y Mozambique. En Tete, el objetivo fue comprobar sobre el terreno cómo avanzan los proyectos y cómo el acceso al agua cambia el día a día de la comunidad.

Viviendas de una comunidad rural en la provincia de Tete, Mozambique
Familias junto a recipientes para recoger agua en Tete, Mozambique

“Cada gota de agua puede convertirse en una oportunidad de futuro.”

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Dos espacios educativos.
Un mismo punto de partida.

01

La escuela local

El proyecto mejora las infraestructuras existentes, con atención especial al pozo de agua y al huerto escolar. Agua, alimentación y aprendizaje forman parte de una misma intervención.

02

Un nuevo centro de formación

La nueva escuela y centro de formación integral incorpora pozo propio, bloques de baños, casita de guardia, nuevos huertos y sistemas de regadío productivo.

Agua para aprender.
Espacios para crecer.

01 / El punto de partida

El agua sostiene mucho más que una infraestructura.

En Tete, el acceso al agua forma parte de la vida de la escuela y de las familias que la rodean. No se plantea como una actuación aislada, sino como la base que permite cuidar el espacio educativo, mantener los huertos y acompañar la actividad cotidiana de la comunidad.

Por eso, el trabajo en la escuela local se centra en mejorar lo que ya existe. El pozo de agua y el huerto escolar son dos piezas conectadas: una garantiza un recurso esencial y la otra ayuda a convertir ese recurso en alimento, aprendizaje y continuidad.

La visita de seguimiento permitió observar esa relación directamente. Los recipientes utilizados para transportar agua, las zonas de cultivo y las instalaciones no son elementos separados del proyecto. Juntos explican por qué cada mejora debe responder a una necesidad concreta y mantenerse útil con el paso del tiempo.

02 / La nueva escuela

Un centro pensado como un conjunto, no como un edificio.

La nueva escuelita y centro de formación integral amplían el alcance de la iniciativa. El proyecto incorpora un pozo propio para asegurar el suministro, bloques de cuartos de baño, una casita para la persona encargada de la seguridad del recinto, nuevos huertos y sistemas de regadío productivo.

Cada una de esas partes cumple una función diferente, pero todas persiguen el mismo objetivo: crear un entorno estable en el que la educación pueda desarrollarse con mejores recursos. El agua facilita la higiene y el mantenimiento; los huertos y el riego refuerzan la seguridad alimentaria; los espacios formativos abren nuevas posibilidades para niñas, niños y personas adultas.

El valor del centro está precisamente en esa visión completa. No se trata de inaugurar una construcción y dar el trabajo por terminado. Se trata de acompañar un espacio capaz de crecer con la comunidad, escuchar sus prioridades y adaptar cada fase a la realidad del terreno.

03 / El seguimiento

Viajar para comprobar, escuchar y rendir cuentas.

El viaje a India y Mozambique nació con una intención muy concreta: ver de primera mano cómo avanzan los proyectos. Las imágenes de esta página documentan la etapa en Tete y permiten acercarse a las personas, los paisajes y las infraestructuras que dan sentido a la colaboración.

Estar sobre el terreno ayuda a distinguir entre una idea bien formulada y una solución que funciona en la vida diaria. Permite revisar los avances, escuchar a quienes sostienen el proyecto localmente y comprender qué necesita más atención. Esa observación directa es esencial para que la colaboración siga siendo responsable y útil.

También hace visible el camino que todavía queda por recorrer. El compromiso no termina con una visita: continúa con el seguimiento, la recaudación de fondos y las acciones que permiten reforzar las iniciativas ya iniciadas.

Bidones amarillos utilizados para transportar agua en Mozambique
Visita de seguimiento a un sistema de almacenamiento de agua en Tete

Ver, escuchar y acompañar.

El seguimiento directo permite entender qué funciona, qué necesita reforzarse y cómo cada infraestructura se integra en la vida cotidiana de la comunidad.

De la mano de la hermana Sonia Valiño.

Su compromiso con la educación en Tete sostiene el trabajo cotidiano y conecta los recursos del proyecto con las necesidades reales de la comunidad.

La hermana Sonia conoce el territorio, acompaña a las familias y lidera la iniciativa educativa sobre el terreno. Esa presencia local hace posible priorizar actuaciones, organizar los espacios y dar continuidad a las mejoras más allá de cada campaña.

Para Aveda, AUARA, Fundación Dilaya y La Urbana, trabajar de su mano significa apoyar un liderazgo que ya existe. Los recursos llegan a un proyecto con dirección, experiencia y vínculo diario con las personas a las que sirve.

Depósito de agua instalado con el apoyo de AUARA en Mozambique
Equipo del proyecto de agua sentado frente a un paisaje de Mozambique

El proyecto también vuelve al salón.

La Urbana seguirá impulsando acciones para recaudar fondos e iniciativas solidarias durante el Mes de la Tierra, junto a Aveda y AUARA.

La colaboración entre Aveda y AUARA comenzó en 2017. Desde entonces, el agua forma parte de una conversación que conecta el cuidado personal con el cuidado del entorno y de las comunidades. El trabajo con Fundación Dilaya en Mozambique se incorporó en 2023 y ha permitido orientar esa colaboración hacia los proyectos educativos de Tete.

Desde Vigo, el salón participa acercando la iniciativa a sus clientes y convirtiendo determinados momentos del año en oportunidades para colaborar. Informar con claridad, recaudar fondos y mostrar el avance real del proyecto son formas de mantener viva esa conexión.

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Dar visibilidad.
Recaudar.
Volver a comprobar.

El siguiente paso es continuar. La Urbana mantendrá sus acciones solidarias en el salón y las iniciativas vinculadas al Mes de la Tierra, siempre junto a Aveda y AUARA. Cada acción tiene sentido cuando ayuda a sostener un trabajo concreto y cuando su resultado puede explicarse con transparencia.

Esta página reúne el contexto del proyecto y las fotografías del viaje para que el compromiso no quede reducido a una campaña puntual. Aquí se documenta qué se está mejorando en la escuela local, qué incluye el nuevo centro de formación y quién hace posible el acompañamiento diario en Tete.

Las imágenes muestran tanto la necesidad como el avance: el transporte cotidiano del agua, el depósito instalado, las zonas en las que se desarrollan los huertos y las personas que siguen el proyecto. Son una invitación a mirar con atención y a entender que el cambio se construye con continuidad.

La intención de La Urbana es seguir compartiendo los próximos avances y reforzar la recaudación desde el salón. Porque cuidar también es responsabilizarse de lo que apoyamos, comprobar su evolución y reconocer el trabajo de quienes lo sostienen cada día.

Un relato documentado.

Todas las fotografías de esta página han sido cedidas por la fotógrafa Alicia Nacenta, @alicianacentaphoto.

Información contrastada con las memorias y publicaciones oficiales de las organizaciones participantes.

La cronología se presenta de forma diferenciada para evitar confusiones: la colaboración entre Aveda y AUARA se inició en 2017, mientras que el trabajo compartido con Fundación Dilaya en Mozambique comenzó en 2023. La continuidad de una alianza y el inicio de un proyecto local concreto no son la misma fecha.

Las fotografías documentan el seguimiento realizado en la provincia de Tete. Muestran el contexto de las comunidades visitadas, el transporte de agua, el depósito vinculado al proyecto y parte del equipo que participó en el viaje. No se utilizan como imágenes decorativas: cada una ayuda a comprender una dimensión del trabajo descrito.

La información sobre la escuela local y el nuevo centro de formación procede del seguimiento del proyecto: mejora del pozo y del huerto escolar existentes; construcción de un pozo propio, bloques de baños y casita de guardia; creación de nuevos huertos y sistemas de regadío productivo. Esta página no atribuye cifras de impacto que todavía no hayan sido documentadas para estas actuaciones concretas.

El papel de la hermana Sonia Valiño se explica a partir del trabajo educativo que lidera en Tete y de su acompañamiento cotidiano a la comunidad. Su presencia conecta la colaboración internacional con la organización y las decisiones que deben tomarse localmente.

La Urbana actualizará este relato cuando existan nuevos avances contrastados. La transparencia no consiste únicamente en contar lo conseguido, sino también en distinguir lo que ya está en marcha, lo que se está construyendo y lo que todavía requiere seguimiento.

El viaje incluyó también una etapa en India, pero las imágenes y los detalles reunidos aquí corresponden al proyecto de Mozambique. Mantener esa separación permite situar correctamente cada fotografía y explicar con precisión qué actuación se está mostrando en esta página, quién la acompaña sobre el terreno y cuál es el siguiente avance que deberá documentarse.